Pegar al médico

 Pegar al médico

El personal sanitario paga las deficiencias del sistema, pero también el atrevimiento de la ignorancia: una buena parte de las agresiones que sufren en el desempeño de su trabajo tienen su orígen en las discrepancias entre la ciencia médica y Google, ese sitio en el que, al margen de los beneficios informativos que en ocasiones procura, se traviste la ignorancia de conocimiento.

O dicho de otro modo: cuando lo que le dice el médico al paciente agresor no coincide con lo que éste ha visto en Google, las posibilidades de que el facultativo reciba de aquél una agresión verbal o física aumentan vertiginosamente.

La Policía Nacional ha publicado su informe anual sobre agresiones al personal sanitario en el pasado ejercicio: ¡10.000! Como lo oyen. Unas 3.000 en los centros de salud; siete de cada diez, insultos o amenazas, y las otras tres, físicas; un 28% más que el año anterior, pues se ve que hay más gente consultando al doctor Google antes que al de verdad. Pero dentro del disparate, tiene su lógica: casi todo el mundo pretende que la realidad se acomode a sus gustos, a sus ideas, a su interpretación de ella, si bien lo del presidente valenciano Mazón es un caso extremo. La pena es que, en el caso que nos ocupa. la realidad a la que se acude antes de ir al médico, el buscador de internet, es, encima, una realidad irreal.

En la mayoría de los 10.000 episodios de ataque a sanitarios, bastó la intervención policial para que éste no pasara a mayores, pero, aun así, se cursaron 406 denuncias y se practicaron 106 detenciones. Demasiada violencia reciben los sanitarios de aquellos a los que pretenden curar y demasiado expuestos a ella por la escasez de recursos que garantizarían su seguridad, así como por la levedad punitiva que se llevan sus agresores. Google, o, mejor dicho, los que fían su salud a lo que diga cualquiera de los que desde él pontifican, tiene su parte de responsabilidad, pero pisándole los talones está, al parecer, el asunto de las bajas. ¡Ay de aquél doctor o doctora renuente a firmar una baja! El sanitario se la juega en ese trance, y en tantos otros, mientras que los dolientes civilizados se juegan una atención médica serena, o todo lo serena que puede ser esa atención en los cinco o seis minutos en que, por las taras del sistema, se la prestan.

Escribir un comentario

Tu clasificación:

Enviar

Publish the Menu module to "offcanvas" position. Here you can publish other modules as well.
Learn More.